Maratón: mi próxima meta

Cada vez que nos proponemos un nuevo desafío, como es correr la Entel Maratón de Santiago 2014, buscamos prepararnos y trabajar para rendir del mejor modo posible. Este proceso es el que ya están comenzando a vivir miles de corredores que ya se han inscrito para este evento (en 21 y 42 kms), y que inician su preparación para un reto tanto físico como mental.

Nuestra mente es el principal motor para impulsarnos a llegar a la meta. Por esta razón, la motivación es clave para conseguir nuestros objetivos. Cada vez que nos proponemos un nuevo desafío buscamos prepararnos y trabajar para cumplir lo que nos propusimos. Este proceso es el que están comenzando a vivir miles de corredores que ya se han inscrito para la Entel Maratón de Santiago 2014 y que inician su preparación para un reto tanto físico como mental, dentro de la cual la psicología deportiva tiene una gran importancia.

El ingrediente principal no es físico sino un componente interno: La motivación. Este es el principal motor para este desafío deportivo y para cualquier desafío en la vida. La motivación es un mecanismo psicológico que gobierna la dirección, intensidad y persistencia de nuestra conducta. Por lo tanto, si queremos llevar a cabo un entrenamiento de forma constante y que no decaiga durante nuestra preparación necesitamos tener claros nuestros objetivos, de modo que podamos tener una dirección definida hacia la cual dirigirnos y enfocar nuestros esfuerzos.

Un objetivo no es más que un sueño con una meta definida. Por lo que  debemos tener claro que no se trata solo de generar intenciones por buenas o ambiciosas que sean sino que necesitamos establecer metas que cumplan con ciertos criterios, que deben ser:

Específicas: las metas deben ser concretas, evitar conceptos vagos, que quede claro qué se hará, cuándo y cómo.

Medibles: que se pueda cuantificar y/o evaluar si se consigue o no el objetivo, que sea más que una simple intención.

Alcanzables: deben ser exigentes pero posibles de conseguir. La idea es salir de nuestra zona de confort y movernos hacia un esfuerzo mayor, cuidándonos de la frustración que puede producir no alcanzar los objetivos propuestos.

Realista: debe ser acorde con nuestras propias capacidades y límites. Puede ser alcanzable pero no realista según nuestra propia realidad o en el tiempo que queremos conseguirlo.

En un plazo concreto: debemos ir exigiéndonos con tiempos límites para cumplir nuestros objetivos. Si deseo conseguir algo, debo plantearme la pregunta básica ¿para cuándo lo quiero? No tengamos miedo de poner fechas y exigirnos de buena forma.

Este modo de establecer metas puede ser de gran ayuda y se recomienda que se establezcan en conjunto a un especialista en planificación de entrenamiento o de la actividad física como puede ser un entrenador, considerando también los aspectos médicos (como la evaluación pre-participativa), nutricionales y psicológicos que finalmente influyen tanto en el proceso de preparación como en la misma carrera.

Por lo tanto, ya sabemos que un importante primer paso, es ordenar nuestra preparación para este importante evento, proponernos objetivos y planificar de forma realista nuestros entrenamientos.

Alejandro Díaz Gómez
Psicólogo Deportivo Medicina Deportiva UC

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